Culto Mike Inez

Cuando Mike Starr se alejó de Alice in Chains en los ’90, la banda estaba en su máximo auge: eran conocidos mundialmente como una de las agrupaciones más consolidadas y representativas del grunge por aquellos tiempos. Starr había sido parte de Alice in Chains durante los primeros discos de la banda, y era reconocido por todos como una pieza fundamental en la solidificación del sonido de Alice. Sin ir más lejos, “Would?”, una de las canciones más conocidas por todos (fans y no fans), arranca con una línea de bajo demoledora. Ése era Mike Starr. Iba a ser una tarea por demás difícil encontrar a quien pudiera llenar el lugar que había dejado este talentoso músico. Y allí fue cuando hizo su aparición Mike Inez, con ese peinado descontrolado, una gran presencia sobre el escenario, y antecedentes de haber tocado con Ozzy Osbourne (!).  Llegó a Alice en un momento complicado, donde lo único que sabíamos de él, era que había sido parte de última gira del “Prince of Darkness”, pero no teníamos muy en claro de qué forma iba a encajar en la banda, luego de que Starr hubiera dejado una impronta tan marcada y particular. A pesar de las adversidades, Mike, desde ese entonces, supo ganar nuestro cariño a fuerza de talento, humildad, y carisma.

 

Los comienzos musicales de Inez no fueron a través de las cuatro cuerdas, sino que se dieron en principio, a través del saxofón. Más tarde, comenzaría a tocar la guitarra, para luego sí, dedicarse de lleno a lo que mejor sabe hacer: tocar el bajo. En 1991, su gran capacidad para la música le hizo ganar un lugar dentro de la banda de Ozzy Osbourne, permitiéndole tocar junto a artistas de la talla de Zakk Wylde y Randy Castillo. Este último, con el tiempo se convirtió en gran mentor y uno de los mejores amigos de Inez. Sobre este detalle hay una oscura coincidencia, ya que Randy murió de cáncer el 26 de marzo de 2002, tan sólo unas semanas antes de la muerte del cantante de Alice in Chains, Layne Staley. Si bien Mike no llegó a grabar con aquella formación ninguna placa de estudio, sí participó de la gira que derivó en el álbum “Live and Loud”, de 1993. Una vez cumplido este proyecto, el bajista se unió a Alice in Chains, entre dudas y escepticismos de parte de la audiencia y los fans más acérrimos. Inez finalmente logró demostrar que estaba perfectamente a la altura de hacerse cargo de lo que había dejado atrás Mike Starr: en vivo la banda siguió sonando prolija y poderosa (potenciada por la fuerte personalidad escénica del nuevo bajista), y dentro del estudio también logró tener voz para aportar a la composición de álbumes futuros. 

 

Maquinaria 2011, foto propia exclusiva de Culto Alice in Chains.
Maquinaria 2011, foto propia exclusiva de Culto Alice in Chains.

Durante el año 2003 y luego de la disolución (hasta ese entonces) definitiva de Alice in Chains a partir de la muerte de Layne, Metallica se encontraba audicionando bajistas para reemplazar a Jason Newsted, que había abandonado la formación. Inez, creyendo que la carrera de Alice estaba ya terminada, audicionó para ser parte del nuevo alineamiento. Finalmente y por poco margen, el puesto fue para Robert Trujillo, dejando a Mike sin banda con quién tocar. Hasta un par de años más tarde cuando para felicidad de todos nosotros, Alice vuelve a retomar su rumbo perdido. Pero esa es otra historia…


Mike llegó a Alice in Chains para transformarse en la pieza que faltaba para que esta máquina del rock funcionara nuevamente, y para que volviera más consolidada que nunca. Así, hasta el día de hoy, él es un elemento principal del sonido, la imagen y la esencia de Alice in Chains. Actualmente nos es imposible imaginar un Alice sin él, sin el hombre de la eterna sonrisa. Sin esas líneas de bajo absolutamente impecables, esos cabellos rebeldes y pantalones ajustados. Mike también es único. Y le estaremos eternamente agradecidos a Metallica, por no haber querido aceptar el talento de un grande, y habérnoslo dejado para nosotros mucho tiempo más.

 

Cande Aznarez

04.mayo.2012


Escribir comentario

Comentarios: 0